De paso

Tal como explicaba en el post inicial de este blog, mi primer recuerdo de Coyoacán es un recorrido de paso por Centenario. Nosotros vivíamos en la Colonia del Valle y ese día nos trasladábamos a Pedregal de San Francisco, que en aquella época no era una colonia enrejada.

Coyoacán sufre el tránsito de paso. Las rutas son infinitas pero podría resumir la existencia de tres rutas: una central, como continuación del Eje 1 Poniente, con el par vial Centenario/Tres Cruces – Carrillo Puerto/Aguayo; otra al poniente, un poco menos directa, con Ayuntamiento – Melchor Ocampo, como vías mejor trazadas, pero con el apoyo de calles terciarias menos convenientes (Aurora hacia el sur, Pino desde el sur); una más hacia el oriente, Gómez Farías/Vallarta – Fernández Leal/Abasolo.

Lo que describa de estos atajos es impreciso, porque en realidad hay más alternativas, a veces por horario, pero todo como un embudo: como el número de entradas o salidas de Coyoacán es limitado, los automovilistas buscan ciertos puntos para cruzar Río Churubusco: Universidad, México, División del Norte y los retornos en los bajo puentes de Xoco y Alberca Olímpica.

Uno de los grandes retos de Coyoacán Centro es que todas las calles operen a baja velocidad: máxima 30 km/h, incluso que los rebases no sean posibles. No es lo que quiere la policía, que insiste en «acomodar» más autos en las calles. El reto no es que circulen, sólo que quepan.

Imaginemos que fijamos esa regla. Todos a 30 máxima y en un carril. En algún punto habría congestión. ¿Qué le decimos a ese vecino que vive al sur de Quevedo y viene de la zona central de la ciudad? La solución es difícil. Yo creo que sí debemos evitar el tránsito de paso por Villa Coyoacán, pero que también deberíamos estudiar una alternativa de la que he hablado en el pasado: el túnel. Es extraña, es provocativa, pero insisto, me parece que se debe estudiar.

No olvidemos lo básico, sin embargo: calmar las calles. Hoy existe demasiada presión sobre callejones por la preeminencia indebida del tránsito de paso: Real de San Lucas, Montecristo, La Encantada, Alberto Zamora, entre otras calles terciarias, pierden su belleza por la agresividad de conductores buscando atajos. Esto debe cambiar.

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